La salud, a ciencia cierta

Pamplona, 25 de octubre de 2019

Autor: Rafa Mayorga

Cargo: Responsable de la Promoción de la Salud en el Trabajo en Mutua Navarra

Les animo a realizar una prueba sencilla: escriban la palabra “salud” en algún buscador de internet y esperen respuesta. Acabo de hacerlo y, para mi sorpresa, obtengo un resultado de 1.300.000.000 reseñas. Sí, son mil trescientos millones de informaciones. ¿Todas ciertas?¿Todas igualmente fiables? 

Se habla mucho de salud y elementos saludables, tanto y tan variado que puede resultar hasta peligroso en algunas ocasiones. Por ello, poder conocer a ciencia cierta aspectos de salud fiables no resulta nada fácil.

La medicina basada en la evidencia es uno de los grandes avances de los últimos años. Con mucha frecuencia nos extrañamos de que las recomendaciones sobre dieta digan primero una cosa y, un tiempo después, otra. Una cosa son las teorías y otra, muy distinta, lo que ocurre en la práctica. Por eso cambian las recomendaciones sobre dietas sanas y nadie debe extrañarse de que suceda, si bien suelen generar mucha controversia y confusión entre los consumidores, entre los que nos encontramos todos. Estamos aprendiendo mucho con estos estudios, no son teorías, y su conocimiento procede de la observación práctica a largo plazo y que han requerido paciencia y perseverancia.

Aprovecho la ocasión para ojear el libro “Salud a ciencia cierta. Consejos para una vida sana (sin caer en las trampas de la industria)”, escrito por el doctor Miguel Ángel Martínez-González, director del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra.

Según el doctor Martínez-González, más del 80% del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares se pueden llegar a reducir con estos cinco factores:

  1. No fumar.
  2. Tener un índice de masa corporal en torno a 22 o ligeramente inferior.
  3. Hacer ejercicio físico.
  4. Tomar alcohol sólo en pequeñas dosis.
  5. Tener una dieta sana.

Asimismo, Martínez González afirma que los parámetros más importantes para controlar nuestra salud se reducen principalmente a los tres siguientes:

  •  Tensión arterial
  • Colesterol
  • Glucosa

La tensión arterial debería medirse de forma periódica (1 vez/año si hay riesgo, o cada tres años si no lo hay). La hipertensión es muy peligrosa y, si se detecta a tiempo, puede corregirse con dieta o fármacos, que son muy eficaces. No obstante, abogamos por la dieta como primera medida, así como perder peso, no abusar del alcohol y hacer ejercicio.

  • Colesterol: conviene hacerse analítica a partir de los 30-35 años (en hombres) y de los 35-40 años (en mujeres). El colesterol total (suma del “bueno”, HDL, y del “malo” LDL), ha de estar por debajo de 200 mg/dl.
  • Glucosa: sería conveniente controlarse el nivel de glucosa en sangre, tanto las personas que sufren de obesidad como las que tienen antecedentes familiares de diabetes. Se acepta de forma general, que en ayunas la glucosa debería encontrarse por debajo de los 100 mg/dl.

Podemos afirmar de forma rotunda que el estilo de vida es la clave, y además esta clave está en tus manos. Éste es el consejo más simple, útil y obvio que se pueda dar si realmente queremos cambiar a mejor nuestra salud. El estilo de vida es mucho más importante que nuestra genética, así lo demuestran estudios como que, de cada cien personas que han sufrido un infarto de miocardio, sólo cinco tenían una predisposición directa en uno de sus genes.

Qué es realmente estar sano

Según la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés), la lista de condiciones básicas para una vida saludable se recogen en la denominada “Life’s Simple 7”, siete métricas de salud cardiovascular ideal, algo más extensas que la definición del doctor Khera, aunque igual de útiles. Los siete objetivos para una vida saludable son:

  1. No fumar.
  2. Mantener un peso saludable, con un índice de masa corporal (IMC) inferior a 25.
  3. Hacer actividad física, al menos moderada, durante dos horas y media a la semana.
  4. Mantener una dieta sana, con poca sal, poco azúcar, mucha fruta y verdura, mucha fibra y mucho pescado.
  5. Tensión arterial por debajo de 120 mmHg la sistólica (máxima) y por debajo de 80 mmHg la diastólica (mínima).
  6. Colesterol total en sangre por debajo de 200 mg/dl.
  7. Glucosa en sangre por debajo de 100 mg/dl en ayunas.

Se estima que en las personas que consiguen cumplir seis de estos siete sencillos pasos se reduce en un 76% la mortalidad cardiovascular respecto a los que solo cumplen uno o ninguno de ellos. Impresiona ver, tal como comenta el doctor Martínez-González, cómo con solo esos siete datos, en solo cinco años ya se puede “profetizar” bastante bien quién sufrirá después un infarto, un accidente cerebro vascular (ictus) o va a morir de una enfermedad cardiovascular. No obstante, la realidad nos lleva a un escenario claramente distinto: la mayoría de la población cumple como mucho con tres de estos parámetros. “Es esencial saber la respuesta y comunicarla con claridad”. Por ello somos muchos los que pensamos que la solución pasa por enseñar a prevenir antes de enfermar, y en educar sobre cómo llevar una vida sana.

A su vez, tendríamos que tener más presente esta frase atribuida a Einstein, y actuar en consecuencia. Afirma que: “una persona inteligente resuelve un problema; una persona sabia, lo evita”.

En salud pública se insiste mucho en que no se debe caer en el “bucle tecnológico”, un error muy habitual que consiste en confiar tu salud a una tecnología (desde los medicamentos a las máquinas), en lugar de a ti mismo, a tu propio autocontrol. La salud es algo que controlamos cada uno —o así debería ser— y no depende de que una maquinita te diga que tu tensión o tal cifra “mágica” de una molécula en tu sangre está bien. Ni el metabolismo, ni la constitución ni la edad son excusas válidas para apartarse del peso ideal.

Y es que la obesidad se ha convertido en la pandemia del siglo XXI, uno de los grandes problemas de salud en nuestros días. El tejido muscular cede paso al adiposo, sobre todo si se abandona la actividad física y/o el deporte, tendemos a sobrealimentarnos ante la sobre-oferta de productos, y tenemos prácticas sedentarias, muy vinculadas al abuso del ocio tecnológico.

Con ello, más de 2.100 millones de personas sufren sobrepeso u obesidad en el mundo, cinco veces más que en la década de 1980, y cada vez hay más niños y jóvenes que padecen este problema. Sólo el 30% de la población española está exenta de sobrepeso u obesidad. ¿Estás dispuesto a invertir esta tendencia? ¡Por tu salud!

Fuente:

Texto, fuentes y menciones: Salud a ciencia cierta. Dr. Martínez-González. Editorial Círculo de lectores. 2018.

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